Como ya comenté
aquí, se nos acusó desde la Comisión Europea de tener un
Adsl un 20% más caro que el resto de Europa. No es de extrañar: si en los datos lanzados por
El País hace año y medio se afirmaba que pagábamos un 32% más que nuestros vecinos occidentales, resulta factible y deseable pensar en una reducción (homogénea o no) del 12% en la factura del ADSL en ese periodo de tiempo, acercándonos a ese 20% especulado.
En esta
trifulca política y propagandística de acusaciones cruzadas, lo último que ocupa papel y tinta es la reunión del secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Francisco Ros, con la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, en Bruselas. De este encuentro, la única conclusión que se saca es que no hay conclusión, pues ambos "contendientes" han mantenido su postura.
Sin embargo, analizando las
afirmaciones vertidas por Ros podemos argumentar y sacar varias cosas. Vamos a ello:
- Argumentando, Ros ha contestado que
"España es uno de los países donde el nivel de entrega de velocidad está más cerca del teórico contratado". Ante tal afirmación, dudosa al entendimiento de cualquier usuario de la red, la pregunta consecuente que se formula es en qué estudio se basa tal información. Aludiendo, las
declaraciones de Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, siguen, por desgracia, de actualidad.
-
"Tenemos ahora un marco regulatorio en España que probablemente sea de los más avanzados de Europa y quizá del mundo", poniendo de relieve la publicación de una
página web donde se comparan las ofertas de las diferentes operadoras. Esta página, que ha entrado en funcionamiento hace unos días con el propósito de establecer información actualizada quincenalmente, es la única respuesta "tangible" hacia el consumidor español consecuencia de esta polémica.
Consecuencia aplaudida con lógica, pero que resulta incompleta, ya que obvia la disponibilidad de los diversos operadores y sus ofertas en todas las zonas del territorio español, algo completamente heterogéneo consecuencia de la amplia
brecha digital que sufrimos.
Y a propósito del "marco legal", quizá podríamos sostener que tenemos una legislación dinámica al respecto, gracias en buena parte al activismo de los grupos tecnológicos de usuarios y consumidores españoles (
AUI,
Asociación de Internautas,
Todos contra el Canon, etc) e incluso, a las múltiples reacciones en la blogosfera (léase el
caso de Julio Alonso, por ejemplo).
No obstante, que la legislación en torno al tema tecnológico esté operando dinámicamente, no conlleva que tenga que contentar a todos. De hecho,
la sensación es, presumiblemente en mayoría, justo la contraria. Por tanto, afirmar categóricamente que
el marco regulatorio en España sea probablemente de los más avanzados de Europa y quizá del mundo equivale a contestar que Carlberg es probablemente la mejor cerveza del mundo, cosa que no es más que propaganda.
- Y para terminar, sobre la comparativa de precios que dio a luz ese 20%, el secretario ha respondido que
"no se están comparando cantidades homogéneas". Algo que quizá pueda tener su lógica si supiéramos a qué cantidades se refiere.
En cualquier caso, una comparativa de precios de banda ancha entre los distintos países occidentales de la UE debería basarse en tres factores fundamentales, a mi entender: la velocidad ofrecida, los servicios suplementarios y obligaciones asociados al contrato y el nivel medio ponderado de vida del país analizado, para luego comparar porcentualmente qué le supone al bolsillo del consumidor disfrutar de un acceso a internet determinado.
En definitiva, una reunión que sólo arroja propaganda política, desviando el asunto de los precios a los menesteres de desarrollo tecnológico y evolución en nuestro país, según las palabras de Francisco Ros, y que nos deja a los usuarios con la
misma información que teníamos.
Etiquetas: Adsl, Francisco Ros, Neelie Kroes